Hace unos días, escuchaba el podcast Common Sense de Dan Carlin (episodio 304 - Speed Dating for Delegates) haciendo una explicación meridiana de por qué en realidad esta carrera presidencial en Estados Unidos es como ningún otra. Y en parte se debe a las primarias tan discutidas que tienen los dos partidos principales. Y la sensación que tiene la gente de hay algo profundamente mal en el sistema.
Y los gringos no son ni los primeros ni los últimos. En la última década que me he dedicado a mirar de más cerca las elecciones a mi alrededor, he visto a muchas mentes cuestionarse no sólo la democracia representativa en si misma sino las formas que toma la representación. En cada país, en cada situación única, hay razones que dicen que si bien el sistema funciona (o hasta ahora lo hacía), tiene también fallos que a la luz de las redes sociales y las discusiones abiertas se ven más que nunca.
Por ejemplo, el sistema de primarias en Estados Unidos: tengo muchos amigos viviendo ahí y, en concreto, una buena comunidad que son neoyorquinos. Los ví volcarse en las elecciones primarias - llamar a las urnas, a la participación, incluso al voto anticipado. Pero cada vez que le doy más vueltas a las posibilidades de esas votaciones, me da un poco de nervios porque el resultado puede resultar muy decepcionante. Resumen simplista: las primarias en Estados Unidos son en realidad una especie de consulta no vinculante como las que hacen los partidos en España para varias cosas - quiero saber qué dice el votante/simpatizante sobre un tema, sin que esto me obligue a ir hacia allá. En concreto, en EEUU se pregunta sobre quién de los pre-candidatos debería ser el candidato que va a ir a la carrera presidencial para cada partido. Tanto republicanos como demócratas tienen un favorito de una parte del establishment del partido, pero también un segundo que es lo suficientemente fuerte como para atraer muchos votos. Y se hacen cuentas y se explican quién ha ganado más estados, pero la realidad es que el poder de veto de figuras como los super-delegados son los que tendrán la decisión final.
En la muy colorida cobertura de la ya larguísima carrera electoral, uno de los puntos más interesantes para mi fue como los dos hijos de Trump no se habían registrado para votar como republicanos en las primarias de Nueva York - lo que les ganó la burla de muchos medios. Lo cierto es que su voto, fríamente, quizá tampoco era tan relevante: no es posible saber aún qué decidirán los partidos, a pesar de lo que hayan dicho las urnas.
Lo que es dramático es que los hijos Trump muestran claramente una visión de lo que pasa en la democracia americana - si bien es un país que se precia de defender los sistemas democráticos en el mundo, sus características hacen que el ciudadano elija si la gesta electoral es importante para él y tome medidas activas para registrarse, no sólo votar.
Queda mucho más que ver y decir - mientras tanto la carrera sigue, con sus altas y bajas. Pero creo que, como dice Carlin, lo más relevante es que están poniendo de manifiesto los problemas y los retos del sistema en si mismo para resultar realmente representativo.
No lo digo yo, lo dice Tara Setmayer en The Daily Beast la ignorancia y la falta de educación cívica daña, profundamente, a los procesos electorales y al sistema democrático en si, tanto en EEUU como en el resto del mundo.
Análisis político casero: ser ciudadano también es reflexionar, discutir, y deliberar sobre lo que pasa, especialmente cuando tiene que ver con las elecciones.
4.22.2016
4.19.2016
Dilma, Dios y los otros Demonios
Pasó el fin de semana de locura en las calles y ahora los brasileños y el resto del mundo observamos cómo el juicio de desafuero o impeachment a la presidenta Dilma Rousseff toma su curso. No del todo de forma inesperada, pero la presidenta perdió una votación que ahora la deja en las manos del Senado para determinar si es o no juzgada por malversación de fondos y además (en conjunto) separada del cargo de presidenta.
Y otra vez, las formas y los fondos de los procesos democráticos. En una especie de gran comparecencia que hacia el final más bien parecía un circo, los diputados brasileños se dieron vuelo el fin de semana esgrimiendo sus "razones" para quitarle a la presidenta la inmunidad para que sea juzgada por maniobras financieras.
Los que están en contra dicen que se trata de un golpe de Estado maquillado en esa jovencísima democracia (apenas alcanza los treinta años). Los que están a favor argumentan que es una clara muestra de que la sociedad está harta de corrupción y de que es necesario castigar a los poderosos que ejercen exceso de poder. Y sin embargo... quienes pueden tomar el poder después de Dilma podrían enfrentar los mismos cargos. Quienes esgrimieron sus razones para que comenzara el proceso se olvidaron de las razones financieras y de corrupción - esgrimieron más bien a dios, a su familia, y hasta algunos militares de mala fama durante la dictadura para exigir el desafuero de la presidenta.
La sorpresa - o no - que vivieron los brasileños ayer lunes es que la demostración de poder de la oposición en la Cámara, en la que mostraron sus verdaderos colores, no cambió nada. A pesar de las votaciones, en el día a día, la difícil situación económica sigue siendo la misma. Y la realidad es que ni adentro ni afuera del país se cree que un cambio de cabeza vaya a modificar sustancialmente la situación financiera que vive Brasil. Y sin embargo, acabamos de ver la forma más clara en cómo las herramientas democráticas, las instituciones, se pueden utilizar para debilitar a la democracia: porque aunque la presidenta Rousseff haya llegado a niveles bajísimos de popularidad (el 8%), el juicio de impeachment no es una elección. El pueblo brasileño, de facto, no ha elegido a ningún otro gobernante - y probablemente tengan que vivir bajo sus directivas. Remember House of Cards? Pues eso.
En la misma línea, y mirando hacia México, encuentro muy interesante la propuesta de mi diputado independiente favorito, Pedro Kumamoto, para eliminar totalmente el fuero. La encuentro interesante justamente porque, en teoría, es una ventaja al aumentar la enjuiciabilidad (me invento el término) de los cargos electos. Y sin embargo, como en el caso de Rousseff, la ausencia de fuero limitaría enormemente la posibilidad que tienen los gobernantes para hacer movimientos económicos para cambiar las situaciones de economía interna. Siendo así, ¿a quién encomendarse? ¿A Dilma, a Dios o a los otros Demonios?
No lo digo yo, lo dice el New York Times (Andrew Jacobs) hay mucha más de una sola forma de ver a la situación a partir del impeachment. Y no parece muy buena.
Y otra vez, las formas y los fondos de los procesos democráticos. En una especie de gran comparecencia que hacia el final más bien parecía un circo, los diputados brasileños se dieron vuelo el fin de semana esgrimiendo sus "razones" para quitarle a la presidenta la inmunidad para que sea juzgada por maniobras financieras.
Los que están en contra dicen que se trata de un golpe de Estado maquillado en esa jovencísima democracia (apenas alcanza los treinta años). Los que están a favor argumentan que es una clara muestra de que la sociedad está harta de corrupción y de que es necesario castigar a los poderosos que ejercen exceso de poder. Y sin embargo... quienes pueden tomar el poder después de Dilma podrían enfrentar los mismos cargos. Quienes esgrimieron sus razones para que comenzara el proceso se olvidaron de las razones financieras y de corrupción - esgrimieron más bien a dios, a su familia, y hasta algunos militares de mala fama durante la dictadura para exigir el desafuero de la presidenta.
La sorpresa - o no - que vivieron los brasileños ayer lunes es que la demostración de poder de la oposición en la Cámara, en la que mostraron sus verdaderos colores, no cambió nada. A pesar de las votaciones, en el día a día, la difícil situación económica sigue siendo la misma. Y la realidad es que ni adentro ni afuera del país se cree que un cambio de cabeza vaya a modificar sustancialmente la situación financiera que vive Brasil. Y sin embargo, acabamos de ver la forma más clara en cómo las herramientas democráticas, las instituciones, se pueden utilizar para debilitar a la democracia: porque aunque la presidenta Rousseff haya llegado a niveles bajísimos de popularidad (el 8%), el juicio de impeachment no es una elección. El pueblo brasileño, de facto, no ha elegido a ningún otro gobernante - y probablemente tengan que vivir bajo sus directivas. Remember House of Cards? Pues eso.
En la misma línea, y mirando hacia México, encuentro muy interesante la propuesta de mi diputado independiente favorito, Pedro Kumamoto, para eliminar totalmente el fuero. La encuentro interesante justamente porque, en teoría, es una ventaja al aumentar la enjuiciabilidad (me invento el término) de los cargos electos. Y sin embargo, como en el caso de Rousseff, la ausencia de fuero limitaría enormemente la posibilidad que tienen los gobernantes para hacer movimientos económicos para cambiar las situaciones de economía interna. Siendo así, ¿a quién encomendarse? ¿A Dilma, a Dios o a los otros Demonios?
No lo digo yo, lo dice el New York Times (Andrew Jacobs) hay mucha más de una sola forma de ver a la situación a partir del impeachment. Y no parece muy buena.
4.18.2016
Verdades, peritos, refugiados y miseria humana
Una de la cosa que es muy interesante del caso de los 43 normalistas desaparecidos en Guerrero es lo indeleble de su imagen. Le pasa un poco lo que a los refugiados con el pequeño Alan Kurdi, ahogado en una playa de Turquía. Todos los días cientos de refugiados intentan llegar a Europa y algunos de ellos mueren o son maltratados aún... a pesar de que la imagen de Alan haya dado la vuelta al mundo. Igualmente, en México siguen a la orden del día las desapariciones y las muertes, pero las 43 fotografías de esos estudiantes se han grabado en fuego en la memoria colectiva de todos.
Porque al final de cuentas, los 43 (como los papeles de Panamá) son un símbolo: un símbolo de decadencia moral, de falta a la verdad, a la justicia. El gobierno mexicano ha hecho - y sigue haciendo - un ridículo internacional intentando llegar hasta el fin del caso (como si fueran CSI) pero sin quererlo de verdad. ¿Cómo si no es posible que peritos internacionales se vean involucrados en algo que algunos funcionarios insisten en llamar verdad histórica cuando no hay pruebas concluyentes y llaman conclusivos a reportes que no parecen serlo?. El dar un carpetazo argumentando que los chicos fueron incinerados al final, tampoco soluciona nada: hayan sido o no incinerados habría que encontrarlos y además encontrar y procesar a los culpables de que ello sucediera.
Pero parece que lo importante fuera probar la verdad histórica de que los chicos fueron quemados. Como si lo importante fuese probar de dónde están llegando los refugiados y en función de su lugar de origen enviarlos de regreso. No hay verdades, peritos ni pasaportes que curen la miseria humana. Y eso a veces se nos olvida.
No lo digo yo, lo dice Amnistía Internacional en una nota de La Jornada - los peritajes oficiales no aportan nada nuevo a la investigación, sólo ahondar en el sufrimiento de las familias.
Porque al final de cuentas, los 43 (como los papeles de Panamá) son un símbolo: un símbolo de decadencia moral, de falta a la verdad, a la justicia. El gobierno mexicano ha hecho - y sigue haciendo - un ridículo internacional intentando llegar hasta el fin del caso (como si fueran CSI) pero sin quererlo de verdad. ¿Cómo si no es posible que peritos internacionales se vean involucrados en algo que algunos funcionarios insisten en llamar verdad histórica cuando no hay pruebas concluyentes y llaman conclusivos a reportes que no parecen serlo?. El dar un carpetazo argumentando que los chicos fueron incinerados al final, tampoco soluciona nada: hayan sido o no incinerados habría que encontrarlos y además encontrar y procesar a los culpables de que ello sucediera.
Pero parece que lo importante fuera probar la verdad histórica de que los chicos fueron quemados. Como si lo importante fuese probar de dónde están llegando los refugiados y en función de su lugar de origen enviarlos de regreso. No hay verdades, peritos ni pasaportes que curen la miseria humana. Y eso a veces se nos olvida.
No lo digo yo, lo dice Amnistía Internacional en una nota de La Jornada - los peritajes oficiales no aportan nada nuevo a la investigación, sólo ahondar en el sufrimiento de las familias.
4.17.2016
Podemos: preguntas con truco
Hace un par de semanas mi casa (y luego este blog) fueron un escenario donde se discutió la pertinencia de los referéndums (¿referenda?) y las consultas populares. Mi holandés, que es un convencido de la democracia representativa (no considerándola perfecta, sino lo que hay y funciona) me argumentaba que para él hacer consultas al tanteo con toda la gente no es la manera más fácil de llegar a una opinión pública, sino de inclinar la opinión hacia algún lado dentro de una campaña para conseguir algo más.
En unas horas, Podemos anunciará cuál es el resultado de la consulta que hicieron entre sus simpatizantes al respecto de... digamos que de la formación de gobierno, esa cosa tan complicada que también ya había discutido la semana pasada en este blog. Según las noticias, han superado todos sus récords de participación en consultas previas, después de una campaña bastante intensiva para lograr la participación de las bases - misma que, en el supuesto, dará validez a los últimos movimientos que se hagan frente a la última oportunidad de formar gobierno en España antes de llamar a otras elecciones.
Y yo, malapersona, a lo que me gustaría llamar la atención es a la forma. A la consulta o más bien las consultas que se hicieron: así, en plural. A diferencia de mi socio, a mi me gusta mucho (teóricamente y también en la aplicación) que a la gente se le consulte y se le invite a votar. Me gustan las oportunidades para hacer pedagogía de la política. Y sin embargo, con la consulta Podemista me quedo en lo mismo que me pasó con la consulta del 9-N en Cataluña: ¿por qué no preguntas lo que hay que responder?
Hasta donde yo entiendo, la consulta debería de ser si los votantes de Podemos están de acuerdo o no que se negocie con el PSOE y Ciudadanos. Incluso, la consulta podría ser si pueden en lo absoluto entrar en un diálogo con estos dos partidos. También podría ser si los votantes apoyarían un gobierno de coalición bajo el liderazgo de Pedro Sánchez con intervención de Podemos (aunque sea "en lo estético"). Y sin embargo, en lugar de hacer una pregunta que sea lo más contundente posible se hacen dos... que no sé muy bien a dónde llevan.
Ante las preguntas
Mis simpatías naturales están con las formaciones que buscan una política transparente y nueva, que ayude a España a mejorar el estado de pasmo en el que se encuentra el país. Y es justamente por eso que me molesta el juego dialéctico de somos lo que no somos: si se hace una consulta, debería ser para tomar en cuenta realmente la opinión de los votantes, no como una acción de maquillaje. Como en mi cabeza cortita no veo cómo estas preguntas llevan a una toma de acción, me parece que la consulta es más bien un acto de campaña. Y eso, creo yo, es lo mismo que un examen lleno de preguntas trucadas del profesor que quiere dar una lección a los alumnos que no están de acuerdo en exactamente lo que él quiere decir.
No lo digo yo, lo dice Alistair Dawber del Financial Times (en inglés) - la percepción general es que las divisiones que han habido en Podemos a partir de la necesidad de formar gobierno lastiman las posibilidades electorales de cara a una posible nueva cita en junio.
En unas horas, Podemos anunciará cuál es el resultado de la consulta que hicieron entre sus simpatizantes al respecto de... digamos que de la formación de gobierno, esa cosa tan complicada que también ya había discutido la semana pasada en este blog. Según las noticias, han superado todos sus récords de participación en consultas previas, después de una campaña bastante intensiva para lograr la participación de las bases - misma que, en el supuesto, dará validez a los últimos movimientos que se hagan frente a la última oportunidad de formar gobierno en España antes de llamar a otras elecciones.
Y yo, malapersona, a lo que me gustaría llamar la atención es a la forma. A la consulta o más bien las consultas que se hicieron: así, en plural. A diferencia de mi socio, a mi me gusta mucho (teóricamente y también en la aplicación) que a la gente se le consulte y se le invite a votar. Me gustan las oportunidades para hacer pedagogía de la política. Y sin embargo, con la consulta Podemista me quedo en lo mismo que me pasó con la consulta del 9-N en Cataluña: ¿por qué no preguntas lo que hay que responder?
Hasta donde yo entiendo, la consulta debería de ser si los votantes de Podemos están de acuerdo o no que se negocie con el PSOE y Ciudadanos. Incluso, la consulta podría ser si pueden en lo absoluto entrar en un diálogo con estos dos partidos. También podría ser si los votantes apoyarían un gobierno de coalición bajo el liderazgo de Pedro Sánchez con intervención de Podemos (aunque sea "en lo estético"). Y sin embargo, en lugar de hacer una pregunta que sea lo más contundente posible se hacen dos... que no sé muy bien a dónde llevan.
Ante las preguntas
me surgen una serie de dudas encadenadas a qué se va a utilizar esta consulta. Porque, en definitiva, lo que parece que se está consultando no es si pactar o no pactar: las preguntas dan por hecho por un lado que se acabaron las negociaciones (la única posibilidad es el pacto que ya existe entre los equipos del PSOE y Ciudadanos) y, por otro, que Podemos, En Comú y En Marea tienen una propuesta de gobierno de cambio que es única y que defenderían en... ¿unas posibles elecciones?¿Quieres un gobierno basado en el pacto Rivera-Sánchez?¿Estás de acuerdo con la propuesta de gobierno de cambio que defienden Podemos, En Comú y En Marea?
Mis simpatías naturales están con las formaciones que buscan una política transparente y nueva, que ayude a España a mejorar el estado de pasmo en el que se encuentra el país. Y es justamente por eso que me molesta el juego dialéctico de somos lo que no somos: si se hace una consulta, debería ser para tomar en cuenta realmente la opinión de los votantes, no como una acción de maquillaje. Como en mi cabeza cortita no veo cómo estas preguntas llevan a una toma de acción, me parece que la consulta es más bien un acto de campaña. Y eso, creo yo, es lo mismo que un examen lleno de preguntas trucadas del profesor que quiere dar una lección a los alumnos que no están de acuerdo en exactamente lo que él quiere decir.
No lo digo yo, lo dice Alistair Dawber del Financial Times (en inglés) - la percepción general es que las divisiones que han habido en Podemos a partir de la necesidad de formar gobierno lastiman las posibilidades electorales de cara a una posible nueva cita en junio.
4.13.2016
Keiko y los misterios familiares
Esta mañana, al abrir el resumen de noticias en holandés - intento aprender a leer aunque sea los titulares - me sorprendió uno que decía: "Migranten kid wordt president Peru", con Keiko Fujimori en la fotografía. La noticia discutía cómo dos hijos de inmigrantes - Keiko Fujimori y Pedro Kuczynski - son los candidatos más fuertes a la presidencia en ese país. La noticia se titula así porque en una Europa preocupada por la llegada de cientos de refugiados y con la tensión sobre la multiculturalidad al orden del día, parece casi imposible pensar en un país donde sus dos candidatos sean de esos outsiders.
Para los latinoamericanos, sin embargo, uno de los puntos más interesantes de la elección del domingo es que Fujimori haya encabezado las votaciones. En el caso de un sistema como el de España o México, sin segundas vueltas, ya estaría casi al borde de ser jefe del estado. Esto llama la atención por varias razones: quizá la más importante esté en la siguiente imagen publicada por Pictoline (@pictoline) - es un misterio familiar. Parece que los humanos de algunos países no acabamos de saber por quién votamos... o nos gustan las cosas familiares aunque sepamos que no son las mejores.
Hace un par de semanas vinieron a comer a casa los amigos de unos amigos y ella me dijo, muy seria, que el problema de México es que el sistema electoral está tan podrido que pueden hacer ganar a quien quiera. Me contó cómo le parece que el país se está cayendo a pedazos por alguien cocinó las elecciones para que Peña Nieto las ganara. Me miró con profunda desaprobación cuando le dije que yo no compartía su visión: que estaba segura de que había mucha gente que efectivamente votó por Peña Nieto por aquello del más vale conocido...
Tengo mis mejores esperanzas para Perú: hace unos años tuve la oportunidad de ir a trabajar ahí unos días y me encantó su gente, su comida deliciosa (yummm) y el cielo gris-panza-de-burro de Lima. Ahí vivía Walter, un amigo querido que estaba convencido de que muchas cosas aún podían cambiar en su país. Pero el cambio suele doler y por eso se vuelve a lo que ya estaba... olvidadizos cómo somos de lo que pasó antes.
La imagen para mí más poderosa de la campaña en Perú fue la marcha de cientos de mujeres que se concentraron en Lima gritando "somos las hijas de las mujeres que no pudiste esterilizar", recordando así una campaña de esterilizaciones obligatorias que se llevó a cabo durante el gobierno del otro Fujimori, el que está en la cárcel. Pero aún así, siguen los misterios electorales.
No lo digo yo, lo dice El País: y en esta nota explica cómo se plantea la segunda vuelta para las elecciones peruanas a la presidencia.
4.11.2016
Panamá y las conspiraciones
En los últimos años, mi padre se ha convertido un conspiranoico
experto. Sé que el sustantivo suena despectivo, pero lo utilizo de
forma descriptiva, prometo (y además sé que el ingeniero me lee, así que
es con amor). Siempre que lo veo, podemos discutir durante horas de
política y economía internacional y siempre, de forma consistente, me
explica una u otra teoría de la conspiración que explica claramente cómo
todo es un escándalo, un río de coincidencias inventadas para reforzar
el poder de los ya de por si poderosos.
En estos días no hemos podido hablar por teléfono - estas cosas no las discutimos por correo electrónico - pero me lo puedo imaginar haciendo su propia evaluación de los Panama Papers. Creo que, además de ser interesante, la filtración sobre todo hace una cosas que todos los amantes de la teoría de la conspiración (que en realidad somos una mayoría) desean: da pruebas factibles para algún argumento. Y la prueba más factible que necesita la clase trabajadora en todo el mundo es que hay alguien - a saber los ricos y poderosos - que se están aprovechando de ellos, siempre.
Cosa interesante de la reflexión de los documentos filtrados que se ha dicho ya varias veces: no necesariamente se trata de cuestiones ilegales. No hablamos de moralidad sino de legalidad. Se trata, sí, de quizá saltarse las leyes de Hacienda de los países en los que estas personas viven... pero no de manera ilegal. Puesto de otra manera: el que estos personajes sean puestos en el ojo de los comentarios por unos días y reciban algo de escarnio público puede ser la última parte de su castigo. Nada más en términos de la legalidad - porque hasta ahí llega.
Será interesante ver cómo en los diferentes países esto tendrá relevancia al pasar el tiempo. Leí en Medium un artículo muy interesante sobre la corrupción sistémica firmado por Joe Brewer que me hizo pensar en mi padre (de ahí este post). Vi el partido Barcelona-Atlético de Madrid y no pude sacar de mi mente la idea de que la distracción perenne de Messi tenía que ver con que su nombre se asome en la lista (no sé quién le maneja los impuestos y eso, pero es para despedirlo hace un par de escándalos). Y veo las imágenes de Islandia, con su manifestación de 22.000 personas en la calle exigiendo la renuncia del primer ministro Sigmundur Gunnlaugsson quien, dice, no renuncia sino deja indefinidamente su cargo hasta que esto se aclare.
Con esas imágenes, con esa acción, también pienso otra cosa: he escuchado de boca de docenas de personas que España debería hacer lo de Islandia, seguir sus principios para tratar con bancos y bandidos de dinero oficial. Y sin embargo, no he visto a nadie reconocer nada en España - y para esos fines, ni en México. No he visto ninguna manifestación en contra de ellos, exigiendo algún tipo de dimisión/renuncia. Nada. Porque no, no somos iguales. Y lo que funciona en un país no necesariamente funciona igual en otro. Podemos llamarlo diferencia cultural. Lo que no podemos llamarlo es una conspiración internacional para que a nosotros nos vaya mal y a otros les vaya bien. Porque creo que no es lo mismo.
Last but not least: ¿se acuerdan de aquella idea de que la prensa, los periodistas, no sirven para nada cuando podemos tener leaks? Los periodistas siguen sirviendo - entre otras cosas - justamente para que esos leaks tengan sentido. Sino, en lugar de los Panama Papers tendríamos 3 terabytes de información sentados por ahí, pudriéndose del asco. Ahora habrá muchos que hablen mal del ICPJ y de las fuentes que dieron estos documentos, sobre todo en contraste con la sacrosanta independencia que ha defendido siempre Wikileaks - pero es mucho más complejo de lo que parecen. No es que espere que la presentación de estos documentos cambie algo: pero por lo menos sabemos que existen. Por lo menos me gusta la certeza de que hay algo que nos permite ver que no todo va por el lugar correcto.
No lo digo yo, lo dice (esta vez muchos porque hay muchos focos)
Alejandro Hope: ¿qué implicaciones pueden tener los Panama Papers en cuanto a la financiación de grupos criminales en México?
Open Society: ¿cómo se logró trabajar con tantos documentos? ¿Qué papel jugaron las asociaciones de periodistas?
John Oliver del meu cor: para reírse un poquito, pues, de cómo funciona esto y quienes están implicados. (Este video no es oficial así que si se rompe el link, hagan una búsqueda en Youtube).
En estos días no hemos podido hablar por teléfono - estas cosas no las discutimos por correo electrónico - pero me lo puedo imaginar haciendo su propia evaluación de los Panama Papers. Creo que, además de ser interesante, la filtración sobre todo hace una cosas que todos los amantes de la teoría de la conspiración (que en realidad somos una mayoría) desean: da pruebas factibles para algún argumento. Y la prueba más factible que necesita la clase trabajadora en todo el mundo es que hay alguien - a saber los ricos y poderosos - que se están aprovechando de ellos, siempre.
Cosa interesante de la reflexión de los documentos filtrados que se ha dicho ya varias veces: no necesariamente se trata de cuestiones ilegales. No hablamos de moralidad sino de legalidad. Se trata, sí, de quizá saltarse las leyes de Hacienda de los países en los que estas personas viven... pero no de manera ilegal. Puesto de otra manera: el que estos personajes sean puestos en el ojo de los comentarios por unos días y reciban algo de escarnio público puede ser la última parte de su castigo. Nada más en términos de la legalidad - porque hasta ahí llega.
Será interesante ver cómo en los diferentes países esto tendrá relevancia al pasar el tiempo. Leí en Medium un artículo muy interesante sobre la corrupción sistémica firmado por Joe Brewer que me hizo pensar en mi padre (de ahí este post). Vi el partido Barcelona-Atlético de Madrid y no pude sacar de mi mente la idea de que la distracción perenne de Messi tenía que ver con que su nombre se asome en la lista (no sé quién le maneja los impuestos y eso, pero es para despedirlo hace un par de escándalos). Y veo las imágenes de Islandia, con su manifestación de 22.000 personas en la calle exigiendo la renuncia del primer ministro Sigmundur Gunnlaugsson quien, dice, no renuncia sino deja indefinidamente su cargo hasta que esto se aclare.
Con esas imágenes, con esa acción, también pienso otra cosa: he escuchado de boca de docenas de personas que España debería hacer lo de Islandia, seguir sus principios para tratar con bancos y bandidos de dinero oficial. Y sin embargo, no he visto a nadie reconocer nada en España - y para esos fines, ni en México. No he visto ninguna manifestación en contra de ellos, exigiendo algún tipo de dimisión/renuncia. Nada. Porque no, no somos iguales. Y lo que funciona en un país no necesariamente funciona igual en otro. Podemos llamarlo diferencia cultural. Lo que no podemos llamarlo es una conspiración internacional para que a nosotros nos vaya mal y a otros les vaya bien. Porque creo que no es lo mismo.
Last but not least: ¿se acuerdan de aquella idea de que la prensa, los periodistas, no sirven para nada cuando podemos tener leaks? Los periodistas siguen sirviendo - entre otras cosas - justamente para que esos leaks tengan sentido. Sino, en lugar de los Panama Papers tendríamos 3 terabytes de información sentados por ahí, pudriéndose del asco. Ahora habrá muchos que hablen mal del ICPJ y de las fuentes que dieron estos documentos, sobre todo en contraste con la sacrosanta independencia que ha defendido siempre Wikileaks - pero es mucho más complejo de lo que parecen. No es que espere que la presentación de estos documentos cambie algo: pero por lo menos sabemos que existen. Por lo menos me gusta la certeza de que hay algo que nos permite ver que no todo va por el lugar correcto.
No lo digo yo, lo dice (esta vez muchos porque hay muchos focos)
Alejandro Hope: ¿qué implicaciones pueden tener los Panama Papers en cuanto a la financiación de grupos criminales en México?
Open Society: ¿cómo se logró trabajar con tantos documentos? ¿Qué papel jugaron las asociaciones de periodistas?
John Oliver del meu cor: para reírse un poquito, pues, de cómo funciona esto y quienes están implicados. (Este video no es oficial así que si se rompe el link, hagan una búsqueda en Youtube).
4.08.2016
Yo nunca nunca
Ya hace más de cien días de las últimas elecciones generales en España y la sensación que tengo y tenemos muchos es que vamos más encaminados a otras elecciones que a un acuerdo novedoso que permita gobernar. A la distancia, como me pasa a mi ahora, tengo el privilegio de sólo ver las noticias a demanda, parece que esto se está convirtiendo en una larga pelea de la cual todos puedan decir: "es que yo no empecé ni tuve la culpa".
La realidad es que, según los sondeos, los que se verían más lastimados con una nueva elección no es precisamente el PP que sí, es la lista más votada aunque no tenga mayoría absoluta. Esos señores tienen una parte de la población casi segura, que es además un voto seguro - es decir, no tiene ataques veleidosos con la noción de yonovoyavotarporqueaminadiemerepresenta. Justamente el juego es que aquellos que fueron a votar a pesar de no hacerlo regularmente, en las próximas elecciones no voten. Listo. Y entonces la abstención les entrega más poder del que tienen ahora.
Supongo que no soy la única a la que le hace gracia que, encima de todo, el país siga adelante. No haciendo ninguna cosa rara, no plantándose enfrente de las cosas que me gustaría a mi que se plantara (lo de los refugiados, que es una tristeza tremenda), sino en una especie de clave de baja intensidad. Lo que es realmente interesante es que parece que esa clave de baja intensidad siempre ha estado ahí. Vamos, que la sensación es que no ha cambiado nada ni cambiará nada.
Ahora - es normal que en un país acostumbrado a una especie de bipartidismo en el momento en que se abre el cielo para una negociación entre muchos más socios la cosa se ponga complicada. Socios verdaderos, esto es, gente que puede cambiar definitivamente cómo van las cosas. Así que ahora vemos las negociaciones, que parecen más bien eternas reuniones en los que todos quieren ser (o no) Frank Underwood pero finalmente no toman las decisiones que podrían generar cambios.
A nivel personal, lo que más me intrigan son los yo nunca-nunca. Hay muchos partidos políticos que ahora están jugando a los diálogos (o que han jugado antes) pero que principalmente parece que están viendo cuánto tiempo pueden aguantar su posición de yo nunca-nunca pactaré contigo. Cuidado, señores: en términos generales, sólo el Partido Popular parece verse beneficiado en el caso de nuevas elecciones. Yo no me lo jugaría todo a mi bonita cara.
No lo digo yo sino los maravillosos periodistas de Eldiario.es: qué relevancia podrían tener los diálogos entre el PSOE y Podemos y lo que podría pasar en el caso de nuevas elecciones.
La realidad es que, según los sondeos, los que se verían más lastimados con una nueva elección no es precisamente el PP que sí, es la lista más votada aunque no tenga mayoría absoluta. Esos señores tienen una parte de la población casi segura, que es además un voto seguro - es decir, no tiene ataques veleidosos con la noción de yonovoyavotarporqueaminadiemerepresenta. Justamente el juego es que aquellos que fueron a votar a pesar de no hacerlo regularmente, en las próximas elecciones no voten. Listo. Y entonces la abstención les entrega más poder del que tienen ahora.
Supongo que no soy la única a la que le hace gracia que, encima de todo, el país siga adelante. No haciendo ninguna cosa rara, no plantándose enfrente de las cosas que me gustaría a mi que se plantara (lo de los refugiados, que es una tristeza tremenda), sino en una especie de clave de baja intensidad. Lo que es realmente interesante es que parece que esa clave de baja intensidad siempre ha estado ahí. Vamos, que la sensación es que no ha cambiado nada ni cambiará nada.
Ahora - es normal que en un país acostumbrado a una especie de bipartidismo en el momento en que se abre el cielo para una negociación entre muchos más socios la cosa se ponga complicada. Socios verdaderos, esto es, gente que puede cambiar definitivamente cómo van las cosas. Así que ahora vemos las negociaciones, que parecen más bien eternas reuniones en los que todos quieren ser (o no) Frank Underwood pero finalmente no toman las decisiones que podrían generar cambios.
A nivel personal, lo que más me intrigan son los yo nunca-nunca. Hay muchos partidos políticos que ahora están jugando a los diálogos (o que han jugado antes) pero que principalmente parece que están viendo cuánto tiempo pueden aguantar su posición de yo nunca-nunca pactaré contigo. Cuidado, señores: en términos generales, sólo el Partido Popular parece verse beneficiado en el caso de nuevas elecciones. Yo no me lo jugaría todo a mi bonita cara.
No lo digo yo sino los maravillosos periodistas de Eldiario.es: qué relevancia podrían tener los diálogos entre el PSOE y Podemos y lo que podría pasar en el caso de nuevas elecciones.
4.06.2016
Un referéndum: lo bueno, lo malo y lo feo
Un apunte personal: hacía meses que no me discutía en serio con mi compañero hasta anoche. En la vigilia del referéndum holandés sobre la aceptación de los nuevos acuerdos comerciales con Ucrania, nos enzarzamos en una discusión de esas sabrosas que tienen que ver con los estados de la democracia y sus herramientas. Tengo años trabajando y observando democracias y su gestión en todo el mundo - de hecho, mi tesis fue una comparación de uso de una web de información durante elecciones en diferentes contextos. Y, en principio, tiendo a creer que toda herramienta que permita la deliberación y la discusión abierta de los temas políticos es buena.
Anoche nos discutimos porque él me dijo que no iba a ir a votar. Y yo salté: por principio, porque me gusta defender la importancia de ejercer la posibilidad de decidir cualquier cosa en un gobierno representativo. Pero después de un par de horas de debate (y par de copas de vino para sacarme de mi rabieta) pude entender qué era lo que él tenía que decir.
Mientras escribo el post estreno de este blog, estamos viendo las noticias de las 22 horas con el repaso de lo que pasó hoy en las urnas. Los argumentos para no votar de G. eran que le parece que el ejercicio de referéndum es una pérdida de tiempo de forma general y en particular, éste era solamente una forma de dar voz a los anti-europeos. Los Países Bajos tienen una ley bastante reciente (julio de 2015) que permite que cualquier decisión del gobierno sea re-consultada con los ciudadanos a través de un referéndum si hay suficiente quórum para hacer la consulta.
Una vez que el referéndum está en camino, hay otras cuestiones de tomar en cuenta. En primer lugar, en este caso, se trata de una decisión no vinculante - es decir, se trataba más bien de una especie de encuesta con fondos públicos y comunicación oficial. Además, sólo si más del 30% de las personas registradas para votar se presentan a las urnas la solución tiene cualquier importancia - es decir, se considera válido.
Lo dramático del referéndum en cuestión es que en realidad no se trataba de los acuerdos con Ucrania. "Si yo realmente quisiera votar sobre eso", me dijo G, "tendría que tener más información sobre el tema y formación también. Vamos... tenía que haberme leído el acuerdo comercial que seguramente no voy a entender porque no es mi especialidad. ¡Para eso, precisamente, es para lo que uno elige a sus representantes, para que hagan el trabajo!". Me explicó que, en realidad, este referéndum se estaba utilizando como una manera de traer a discusión la noción de estar en contra con la Unión Europea y su expansión. De alguna forma pues, los promotores identificaban el referéndum con una forma de oponerse a la europeidad.
Antes de ver los reportes sobre el referéndum, estábamos viendo House of Cards. Esto sólo para explicar que en este hogar altamente politizado y multiculti somos también un poco cínicos. Pero la realidad es que él, a diferencia de mi, cree firmemente en la infalibilidad o la fortaleza de la democracia representativa. Yo creo que, de vez en cuando, una consulta directa es útil: aún si los ciudadanos no necesariamente comprenden todos los alcances de una posible decisión. Pero un referéndum en donde en la mayoría de las grandes ciudades no se alcanzó el 30% (a las 22:30 la encuesta de salida dice 32% a nivel nacional, pero puede bajar) quizá significa una cosa: es un tema que no les interesa lo suficiente y cuya solución prefieren dejar a los políticos electos.
Hace apenas un par de días en un viaje hacia el aeropuerto, le contaba a un amigo querido que creo que uno de los problemas fundamentales de los países en los que he crecido es la falta de diálogo político. Hemos escuchado demasiado aquello de que "de fútbol, de política y de religión ni hablar". Y yo digo que no - que hablar de fútbol, de política y de religión nos hará mejores deportistas, ciudadanos y creyentes/ateos, pues nos facilitará entender las posiciones que se enfrentan a las nuestras. Sigo esperando un referéndum en México y/o en Catalunya. Y ver cómo la gente participa ahí.
No lo digo yo, lo dice el New York Times: otro poco de contexto (en inglés) sobre el referendúm de esta semana.
Un anuncio: arranco así este blog donde escribiré mis preocupaciones políticas internacionales, pero sobre todo centrada en los tres países donde "co-vivo": México, España y Países Bajos. Creo que la única forma de ser ciudadana - de ciudadanear, como se llama este blog - es discutiendo: reforzando la deliberación como vía a la verdadera democracia.
Anoche nos discutimos porque él me dijo que no iba a ir a votar. Y yo salté: por principio, porque me gusta defender la importancia de ejercer la posibilidad de decidir cualquier cosa en un gobierno representativo. Pero después de un par de horas de debate (y par de copas de vino para sacarme de mi rabieta) pude entender qué era lo que él tenía que decir.
Mientras escribo el post estreno de este blog, estamos viendo las noticias de las 22 horas con el repaso de lo que pasó hoy en las urnas. Los argumentos para no votar de G. eran que le parece que el ejercicio de referéndum es una pérdida de tiempo de forma general y en particular, éste era solamente una forma de dar voz a los anti-europeos. Los Países Bajos tienen una ley bastante reciente (julio de 2015) que permite que cualquier decisión del gobierno sea re-consultada con los ciudadanos a través de un referéndum si hay suficiente quórum para hacer la consulta.
Una vez que el referéndum está en camino, hay otras cuestiones de tomar en cuenta. En primer lugar, en este caso, se trata de una decisión no vinculante - es decir, se trataba más bien de una especie de encuesta con fondos públicos y comunicación oficial. Además, sólo si más del 30% de las personas registradas para votar se presentan a las urnas la solución tiene cualquier importancia - es decir, se considera válido.
Lo dramático del referéndum en cuestión es que en realidad no se trataba de los acuerdos con Ucrania. "Si yo realmente quisiera votar sobre eso", me dijo G, "tendría que tener más información sobre el tema y formación también. Vamos... tenía que haberme leído el acuerdo comercial que seguramente no voy a entender porque no es mi especialidad. ¡Para eso, precisamente, es para lo que uno elige a sus representantes, para que hagan el trabajo!". Me explicó que, en realidad, este referéndum se estaba utilizando como una manera de traer a discusión la noción de estar en contra con la Unión Europea y su expansión. De alguna forma pues, los promotores identificaban el referéndum con una forma de oponerse a la europeidad.
Antes de ver los reportes sobre el referéndum, estábamos viendo House of Cards. Esto sólo para explicar que en este hogar altamente politizado y multiculti somos también un poco cínicos. Pero la realidad es que él, a diferencia de mi, cree firmemente en la infalibilidad o la fortaleza de la democracia representativa. Yo creo que, de vez en cuando, una consulta directa es útil: aún si los ciudadanos no necesariamente comprenden todos los alcances de una posible decisión. Pero un referéndum en donde en la mayoría de las grandes ciudades no se alcanzó el 30% (a las 22:30 la encuesta de salida dice 32% a nivel nacional, pero puede bajar) quizá significa una cosa: es un tema que no les interesa lo suficiente y cuya solución prefieren dejar a los políticos electos.
Hace apenas un par de días en un viaje hacia el aeropuerto, le contaba a un amigo querido que creo que uno de los problemas fundamentales de los países en los que he crecido es la falta de diálogo político. Hemos escuchado demasiado aquello de que "de fútbol, de política y de religión ni hablar". Y yo digo que no - que hablar de fútbol, de política y de religión nos hará mejores deportistas, ciudadanos y creyentes/ateos, pues nos facilitará entender las posiciones que se enfrentan a las nuestras. Sigo esperando un referéndum en México y/o en Catalunya. Y ver cómo la gente participa ahí.
No lo digo yo, lo dice el New York Times: otro poco de contexto (en inglés) sobre el referendúm de esta semana.
Un anuncio: arranco así este blog donde escribiré mis preocupaciones políticas internacionales, pero sobre todo centrada en los tres países donde "co-vivo": México, España y Países Bajos. Creo que la única forma de ser ciudadana - de ciudadanear, como se llama este blog - es discutiendo: reforzando la deliberación como vía a la verdadera democracia.
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