4.22.2016

Estados Unidos - las primarias y las decepciones

Hace unos días, escuchaba el podcast Common Sense de Dan Carlin (episodio 304 - Speed Dating for Delegates) haciendo una explicación meridiana de por qué en realidad esta carrera presidencial en Estados Unidos es como ningún otra. Y en parte se debe a las primarias tan discutidas que tienen los dos partidos principales. Y la sensación que tiene la gente de hay algo profundamente mal en el sistema.
Y los gringos no son ni los primeros ni los últimos. En la última década que me he dedicado a mirar de más cerca las elecciones a mi alrededor, he visto a muchas mentes cuestionarse no sólo la democracia representativa en si misma sino las formas que toma la representación. En cada país, en cada situación única, hay razones que dicen que si bien el sistema funciona (o hasta ahora lo hacía), tiene también fallos que a la luz de las redes sociales y las discusiones abiertas se ven más que nunca.
Por ejemplo, el sistema de primarias en Estados Unidos: tengo muchos amigos viviendo ahí y, en concreto, una buena comunidad que son neoyorquinos. Los ví volcarse en las elecciones primarias - llamar a las urnas, a la participación, incluso al voto anticipado. Pero cada vez que le doy más vueltas a las posibilidades de esas votaciones, me da un poco de nervios porque el resultado puede resultar muy decepcionante. Resumen simplista: las primarias en Estados Unidos son en realidad una especie de consulta no vinculante como las que hacen los partidos en España para varias cosas - quiero saber qué dice el votante/simpatizante sobre un tema, sin que esto me obligue a ir hacia allá. En concreto, en EEUU se pregunta sobre quién de los pre-candidatos debería ser el candidato que va a ir a la carrera presidencial para cada partido. Tanto republicanos como demócratas tienen un favorito de una parte del establishment del partido, pero también un segundo que es lo suficientemente fuerte como para atraer muchos votos. Y se hacen cuentas y se explican quién ha ganado más estados, pero la realidad es que el poder de veto de figuras como los super-delegados son los que tendrán la decisión final.
En la muy colorida cobertura de la ya larguísima carrera electoral, uno de los puntos más interesantes para mi fue como los dos hijos de Trump no se habían registrado para votar como republicanos en las primarias de Nueva York - lo que les ganó la burla de muchos medios. Lo cierto es que su voto, fríamente, quizá tampoco era tan relevante: no es posible saber aún qué decidirán los partidos, a pesar de lo que hayan dicho las urnas.
Lo que es dramático es que los hijos Trump muestran claramente una visión de lo que pasa en la democracia americana - si bien es un país que se precia de defender los sistemas democráticos en el mundo, sus características hacen que el ciudadano elija si la gesta electoral es importante para él y tome medidas activas para registrarse, no sólo votar.
Queda mucho más que ver y decir - mientras tanto la carrera sigue, con sus altas y bajas. Pero creo que, como dice Carlin, lo más relevante es que están poniendo de manifiesto los problemas y los retos del sistema en si mismo para resultar realmente representativo.

No lo digo yo, lo dice Tara Setmayer en The Daily Beast la ignorancia y la falta de educación cívica daña, profundamente, a los procesos electorales y al sistema democrático en si, tanto en EEUU como en el resto del mundo.

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