Un apunte personal: hacía meses que no me discutía en serio con mi compañero hasta anoche. En la vigilia del referéndum holandés sobre la aceptación de los nuevos acuerdos comerciales con Ucrania, nos enzarzamos en una discusión de esas sabrosas que tienen que ver con los estados de la democracia y sus herramientas. Tengo años trabajando y observando democracias y su gestión en todo el mundo - de hecho, mi tesis fue una comparación de uso de una web de información durante elecciones en diferentes contextos. Y, en principio, tiendo a creer que toda herramienta que permita la deliberación y la discusión abierta de los temas políticos es buena.
Anoche nos discutimos porque él me dijo que no iba a ir a votar. Y yo salté: por principio, porque me gusta defender la importancia de ejercer la posibilidad de decidir cualquier cosa en un gobierno representativo. Pero después de un par de horas de debate (y par de copas de vino para sacarme de mi rabieta) pude entender qué era lo que él tenía que decir.
Mientras escribo el post estreno de este blog, estamos viendo las noticias de las 22 horas con el repaso de lo que pasó hoy en las urnas. Los argumentos para no votar de G. eran que le parece que el ejercicio de referéndum es una pérdida de tiempo de forma general y en particular, éste era solamente una forma de dar voz a los anti-europeos. Los Países Bajos tienen una ley bastante reciente (julio de 2015) que permite que cualquier decisión del gobierno sea re-consultada con los ciudadanos a través de un referéndum si hay suficiente quórum para hacer la consulta.
Una vez que el referéndum está en camino, hay otras cuestiones de tomar en cuenta. En primer lugar, en este caso, se trata de una decisión no vinculante - es decir, se trataba más bien de una especie de encuesta con fondos públicos y comunicación oficial. Además, sólo si más del 30% de las personas registradas para votar se presentan a las urnas la solución tiene cualquier importancia - es decir, se considera válido.
Lo dramático del referéndum en cuestión es que en realidad no se trataba de los acuerdos con Ucrania. "Si yo realmente quisiera votar sobre eso", me dijo G, "tendría que tener más información sobre el tema y formación también. Vamos... tenía que haberme leído el acuerdo comercial que seguramente no voy a entender porque no es mi especialidad. ¡Para eso, precisamente, es para lo que uno elige a sus representantes, para que hagan el trabajo!". Me explicó que, en realidad, este referéndum se estaba utilizando como una manera de traer a discusión la noción de estar en contra con la Unión Europea y su expansión. De alguna forma pues, los promotores identificaban el referéndum con una forma de oponerse a la europeidad.
Antes de ver los reportes sobre el referéndum, estábamos viendo House of Cards. Esto sólo para explicar que en este hogar altamente politizado y multiculti somos también un poco cínicos. Pero la realidad es que él, a diferencia de mi, cree firmemente en la infalibilidad o la fortaleza de la democracia representativa. Yo creo que, de vez en cuando, una consulta directa es útil: aún si los ciudadanos no necesariamente comprenden todos los alcances de una posible decisión. Pero un referéndum en donde en la mayoría de las grandes ciudades no se alcanzó el 30% (a las 22:30 la encuesta de salida dice 32% a nivel nacional, pero puede bajar) quizá significa una cosa: es un tema que no les interesa lo suficiente y cuya solución prefieren dejar a los políticos electos.
Hace apenas un par de días en un viaje hacia el aeropuerto, le contaba a un amigo querido que creo que uno de los problemas fundamentales de los países en los que he crecido es la falta de diálogo político. Hemos escuchado demasiado aquello de que "de fútbol, de política y de religión ni hablar". Y yo digo que no - que hablar de fútbol, de política y de religión nos hará mejores deportistas, ciudadanos y creyentes/ateos, pues nos facilitará entender las posiciones que se enfrentan a las nuestras. Sigo esperando un referéndum en México y/o en Catalunya. Y ver cómo la gente participa ahí.
No lo digo yo, lo dice el New York Times: otro poco de contexto (en inglés) sobre el referendúm de esta semana.
Un anuncio: arranco así este blog donde escribiré mis preocupaciones políticas internacionales, pero sobre todo centrada en los tres países donde "co-vivo": México, España y Países Bajos. Creo que la única forma de ser ciudadana - de ciudadanear, como se llama este blog - es discutiendo: reforzando la deliberación como vía a la verdadera democracia.
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