Esta mañana, al abrir el resumen de noticias en holandés - intento aprender a leer aunque sea los titulares - me sorprendió uno que decía: "Migranten kid wordt president Peru", con Keiko Fujimori en la fotografía. La noticia discutía cómo dos hijos de inmigrantes - Keiko Fujimori y Pedro Kuczynski - son los candidatos más fuertes a la presidencia en ese país. La noticia se titula así porque en una Europa preocupada por la llegada de cientos de refugiados y con la tensión sobre la multiculturalidad al orden del día, parece casi imposible pensar en un país donde sus dos candidatos sean de esos outsiders.
Para los latinoamericanos, sin embargo, uno de los puntos más interesantes de la elección del domingo es que Fujimori haya encabezado las votaciones. En el caso de un sistema como el de España o México, sin segundas vueltas, ya estaría casi al borde de ser jefe del estado. Esto llama la atención por varias razones: quizá la más importante esté en la siguiente imagen publicada por Pictoline (@pictoline) - es un misterio familiar. Parece que los humanos de algunos países no acabamos de saber por quién votamos... o nos gustan las cosas familiares aunque sepamos que no son las mejores.
Hace un par de semanas vinieron a comer a casa los amigos de unos amigos y ella me dijo, muy seria, que el problema de México es que el sistema electoral está tan podrido que pueden hacer ganar a quien quiera. Me contó cómo le parece que el país se está cayendo a pedazos por alguien cocinó las elecciones para que Peña Nieto las ganara. Me miró con profunda desaprobación cuando le dije que yo no compartía su visión: que estaba segura de que había mucha gente que efectivamente votó por Peña Nieto por aquello del más vale conocido...
Tengo mis mejores esperanzas para Perú: hace unos años tuve la oportunidad de ir a trabajar ahí unos días y me encantó su gente, su comida deliciosa (yummm) y el cielo gris-panza-de-burro de Lima. Ahí vivía Walter, un amigo querido que estaba convencido de que muchas cosas aún podían cambiar en su país. Pero el cambio suele doler y por eso se vuelve a lo que ya estaba... olvidadizos cómo somos de lo que pasó antes.
La imagen para mí más poderosa de la campaña en Perú fue la marcha de cientos de mujeres que se concentraron en Lima gritando "somos las hijas de las mujeres que no pudiste esterilizar", recordando así una campaña de esterilizaciones obligatorias que se llevó a cabo durante el gobierno del otro Fujimori, el que está en la cárcel. Pero aún así, siguen los misterios electorales.
No lo digo yo, lo dice El País: y en esta nota explica cómo se plantea la segunda vuelta para las elecciones peruanas a la presidencia.

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