4.18.2016

Verdades, peritos, refugiados y miseria humana

Una de la cosa que es muy interesante del caso de los 43 normalistas desaparecidos en Guerrero es lo indeleble de su imagen. Le pasa un poco lo que a los refugiados con el pequeño Alan Kurdi, ahogado en una playa de Turquía. Todos los días cientos de refugiados intentan llegar a Europa y algunos de ellos mueren o son maltratados aún... a pesar de que la imagen de Alan haya dado la vuelta al mundo. Igualmente, en México siguen a la orden del día las desapariciones y las muertes, pero las 43 fotografías de esos estudiantes se han grabado en fuego en la memoria colectiva de todos.

Porque al final de cuentas, los 43 (como los papeles de Panamá) son un símbolo: un símbolo de decadencia moral, de falta a la verdad, a la justicia. El gobierno mexicano ha hecho - y sigue haciendo - un ridículo internacional intentando llegar hasta el fin del caso (como si fueran CSI) pero sin quererlo de verdad. ¿Cómo si no es posible que peritos internacionales se vean involucrados en algo que algunos funcionarios insisten en llamar verdad histórica cuando no hay pruebas concluyentes y llaman conclusivos a reportes que no parecen serlo?. El dar un carpetazo argumentando que los chicos fueron incinerados al final, tampoco soluciona nada: hayan sido o no incinerados habría que encontrarlos y además encontrar y procesar a los culpables de que ello sucediera.

Pero parece que lo importante fuera probar la verdad histórica de que los chicos fueron quemados. Como si lo importante fuese probar de dónde están llegando los refugiados y en función de su lugar de origen enviarlos de regreso. No hay verdades, peritos ni pasaportes que curen la miseria humana. Y eso a veces se nos olvida.

No lo digo yo, lo dice Amnistía Internacional en una nota de La Jornada - los peritajes oficiales no aportan nada nuevo a la investigación, sólo ahondar en el sufrimiento de las familias.

No comments:

Post a Comment