4.08.2016

Yo nunca nunca

Ya hace más de cien días de las últimas elecciones generales en España y la sensación que tengo y tenemos muchos es que vamos más encaminados a otras elecciones que a un acuerdo novedoso que permita gobernar. A la distancia, como me pasa a mi ahora, tengo el privilegio de sólo ver las noticias a demanda, parece que esto se está convirtiendo en una larga pelea de la cual todos puedan decir: "es que yo no empecé ni tuve la culpa".
La realidad es que, según los sondeos, los que se verían más lastimados con una nueva elección no es precisamente el PP que sí, es la lista más votada aunque no tenga mayoría absoluta. Esos señores tienen una parte de la población casi segura, que es además un voto seguro - es decir, no tiene ataques veleidosos con la noción de yonovoyavotarporqueaminadiemerepresenta. Justamente el juego es que aquellos que fueron a votar a pesar de no hacerlo regularmente, en las próximas elecciones no voten. Listo. Y entonces la abstención les entrega más poder del que tienen ahora.
Supongo que no soy la única a la que le hace gracia que, encima de todo, el país siga adelante. No haciendo ninguna cosa rara, no plantándose enfrente de las cosas que me gustaría a mi que se plantara (lo de los refugiados, que es una tristeza tremenda), sino en una especie de clave de baja intensidad. Lo que es realmente interesante es que parece que esa clave de baja intensidad siempre ha estado ahí. Vamos, que la sensación es que no ha cambiado nada ni cambiará nada.
Ahora - es normal que en un país acostumbrado a una especie de bipartidismo en el momento en que se abre el cielo para una negociación entre muchos más socios la cosa se ponga complicada. Socios verdaderos, esto es, gente que puede cambiar definitivamente cómo van las cosas. Así que ahora vemos las negociaciones, que parecen más bien eternas reuniones en los que todos quieren ser (o no) Frank Underwood pero finalmente no toman las decisiones que podrían generar cambios.
A nivel personal, lo que más me intrigan son los yo nunca-nunca. Hay muchos partidos políticos que ahora están jugando a los diálogos (o que han jugado antes) pero que principalmente parece que están viendo cuánto tiempo pueden aguantar su posición de yo nunca-nunca pactaré contigo. Cuidado, señores: en términos generales, sólo el Partido Popular parece verse beneficiado en el caso de nuevas elecciones. Yo no me lo jugaría todo a mi bonita cara.

No lo digo yo sino los maravillosos periodistas de Eldiario.es: qué relevancia podrían tener los diálogos entre el PSOE y Podemos y lo que podría pasar en el caso de nuevas elecciones.

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